Un estudio revela por qué el desorden no es un defecto y puede potenciar la creatividad 🧠✨

Aceptar el desorden no es pereza: un estudio de la Universidad de Minnesota demuestra que puede potenciar la creatividad y mejorar el bienestar mental.

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Publicado el: 23 enero, 2026Última actualización: 13 enero, 2026

Durante años, el desorden fue sinónimo de pereza, falta de disciplina o desinterés. Sin embargo, una mirada más profunda —respaldada por la ciencia— empieza a cambiar esa percepción. Un estudio de la Universidad de Minnesota reveló un dato poco conocido: las personas desordenadas no solo no son menos productivas, sino que pueden ser más creativas.

La terapeuta estadounidense KC Davis, autora y divulgadora sobre salud mental y vida doméstica, sostiene que aceptar el desorden puede ser una forma de bienestar. Su experiencia personal y profesional muestra que convivir con cierto caos no es un defecto moral, sino una característica ligada a cómo funciona el cerebro.

🧩 El desorden como reflejo de una mente creativa

Según explica Davis, muchas personas desordenadas poseen un pensamiento divergente más desarrollado. Esto significa que su cerebro está entrenado para generar ideas nuevas, conexiones inesperadas y soluciones originales. En especial, esto se observa en personas con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), donde el funcionamiento ejecutivo opera de manera distinta.

El estudio de la Universidad de Minnesota puso a prueba esta hipótesis: estudiantes trabajaron en oficinas ordenadas y desordenadas, y se les pidió idear nuevos usos para pelotas de ping-pong. El resultado fue contundente: quienes estaban en espacios desordenados produjeron ideas consideradas más creativas por evaluadores independientes.

🏠 Orden perfecto vs. hogar funcional

La cultura popular suele idealizar hogares impecables, con ambientes minimalistas y todo en su lugar. Pero esa imagen no siempre es compatible con la vida real. Davis plantea un enfoque distinto: priorizar la funcionalidad por sobre la estética.

“La ropa limpia puede esperar a ser doblada si eso me permite tener energía para lo que realmente importa”, afirma. En lugar de luchar contra su naturaleza, propone sistemas simples que trabajen a favor del cerebro: cestos visibles, papeleras en cada ambiente y espacios de guardado accesibles.

🔄 Sistemas que funcionan para personas desordenadas

  • Una papelera y un cesto de ropa en cada habitación.
  • Contenedores abiertos para no “olvidar” lo que se guarda.
  • Reglas claras: higiene y seguridad primero, estética después.
  • Pequeños ordenamientos rápidos en lugar de limpiezas exhaustivas.

Este enfoque no elimina el desorden, pero lo vuelve manejable y reduce la carga emocional asociada a la culpa o la frustración.

🧠 Aceptar el desorden también es salud mental

Cuando las personas dejan de gastar energía intentando encajar en un modelo de orden que no les resulta natural, liberan espacio mental para la creatividad, el descanso y el disfrute del hogar. El desorden, en este contexto, deja de ser un enemigo y pasa a ser una característica más de la identidad.

En definitiva, no se trata de vivir en el caos, sino de construir espacios habitables y reales. Como ocurre al buscar una vivienda —ya sea un departamento en venta o una casa en alquiler— lo importante es que el lugar se adapte a la persona, y no al revés.

Conclusión: aceptar el desorden no significa resignarse, sino entender cómo funciona cada uno y diseñar sistemas propios. La ciencia respalda que, lejos de ser un defecto, el desorden puede ser una fuente de creatividad y bienestar.

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